noviembre 16, 2009

Tenencia Responsable de Animales


“El derecho de uno termina donde comienza el de los demás”.


Cuando el humano elige vivir en zonas pueblos o ciudades, tiene que aceptar y respetar las reglas que la misma comunidad ha puesto para poder vivir en “sociedad”.


Cuando uno decide tener un animal, está tomando una decisión que le llevará unos quince años de su vida. En los pueblos y ciudades existen normas de convivencia, que incluye a los animales que habitan ese territorio. El cumplimiento de esas normas facilita la convivencia armoniosa entre las personas y los animales. Estamos convencidos que para que los animales domésticos urbanos tengan una vida adecuada y saludable, sus propietarios o tenedores deben practicar la tenencia responsable.


La tenencia responsable comienza en el momento en que se decide tener un animal de compañía. ¿Realmente se quiere y se puede tener ese animal? Hay que analizar bien esta cuestión pues se adquiere un compromiso para muchos años (10-15 o más según la especie).


Todos los miembros de la familia deben estar de acuerdo y no dejarse guiar por la ilusión y el impulso de un momento, especialmente de los niños, y menos aún por fechas como la Navidad. No debe regalarse un animal sin el consentimiento y conocimiento previo de quien lo recibe.


Nadie nos obliga a tener un animal en casa, por lo que si no podemos cubrir todas sus necesidades, así como las que nos impone la convivencia en sociedad, la mejor opción es no tenerlo.


Una vez se haya pensado y sopesado la decisión, si finalmente se decide adquirir un animal el segundo punto fundamental es la elección de la especie y, dentro de esta, la raza que más se adecua a la forma de vida de la familia. Muchos problemas y abandonos vienen causados por una mala elección: ¿Qué hace un perro de 60 kg en manos de una anciana de 70 años o de un niño de 6, o un Husky siberiano en un piso a 35ºC , con un dueño que no dispone de tiempo para pasearlo?. Esto se puede evitar con un buen asesoramiento por parte de una asociación de defensa de los animales y una primera opción a considerar es la adopción del animal frente a su compra. (Nota agregada: en realidad los que estudian y saben de animales son los veterinarios y es a ellos a los que hay que consultar.)


Conozcamos que requisitos mínimos debemos cumplir para ser propietarios responsables:



1.- ALIMENTACION: La comida y el agua no deben faltar nunca. La alimentación debe ser equilibrada y en cantidad apropiada para la edad y tamaño del animal. Esto tiene su coste y hay que asesorarse bien de profesionales y no guiarse por las recetas del vecino o conocido.


2.- CONDICIONES AMBIENTALES: Las temperaturas extremas, la humedad y las inclemencias del tiempo no deben afectar a nuestro animal, por lo que se debe tener un lugar adecuado para él, cómodo y seguro. (Ojo terrazas, parcelas... no son adecuadas).


3.- CONDICIONES ETOLÓGICAS: Se deben conocer las necesidades y el comportamiento de la especie. Por ejemplo el perro es un animal social que precisa relacionarse con las personas y con otros perros. Se debe tener tiempo para darle al menos tres paseos diarios de unos 45-60 minutos, para que haga ejercicio, juegue, explore... en definitiva para que su vida sea rica y no cause problemas por puro aburrimiento. (Esto es por tanto incompatible con tener perros atados, solos en parcelas, encerrados todo el día...).


4.- SALUD: Vacunaciones, desparasitaciones, revisiones, enfermedades o accidentes, también son necesarias y tienen su coste.


5.- REPRODUCCIÓN: Aunque es una necesidad de la especie no del individuo, lo remarcamos por su importancia, ya que muchos propietarios dejan criar sin control a sus animales de compañía, contribuyendo directamente a la superpoblación y al abandono. En este punto es muy importante no humanizar al animal, y no atribuirle necesidades que nosotros pensamos que tienen, por ejemplo, es falso que un animal precise tener descendencia para "realizarse" y la sexualidad en ellos es mucho más instintiva y hormonal. Aquí un propietario responsable recurrirá claramente a la esterilización de su animal, que además mejora su calidad de vida y su salud en muchos aspectos.



1.- HIGIENICAS: Se deben seguir las pautas de desparasitación, vacunaciones, y proceder a la retirada de excrementos de la vía pública.


2.- MOLESTIAS: evitar molestias por ruidos, tener perros educados que no tiren al pasear ni molesten, de nuevo evitar los excrementos en la calle... Una buena socialización y educación básica desde cachorros son fundamentales para conseguir una buena convivencia con la familia y en la sociedad.


3.- ACCIDENTES: tráfico, mordeduras. Se deben poner los medios para que estos accidentes no ocurran: durante los paseos se debe controlar al animal, nada de abrir la puerta y que el animal se pasee solo por la calle.


El nuevo propietario debe saber también que por su parte la Administración impone MEDIDAS COERCITIVAS por medio de normas que dictan, entre otras, la obligatoriedad de la identificación por medio de un microchip, la contratación de un seguro de responsabilidad civil, pago de impuestos, multas en caso de infracción, control poblacional (en este punto es inadmisible que se limite a la eliminación de los animales rechazados en vez de nacimientos indeseados).


Sin embargo, la Administración local y autonómica debe también dotar nuestros pueblos y ciudades de las suficientes zonas de recreo y ejercicio para nuestros animales y facilitar el acceso a los medios de transporte y lugares públicos. Ellos tienen esa parte de deber con los propietarios ya que estamos hablando de un porcentaje importante de la población, un 40% de los hogares tiene animales de compañía. Los propietarios tienen sus obligaciones pero también ciertos derechos. De momento esto es una batalla no acabada y quien adquiera un animal, debe asumir que actualmente la situación es muy restrictiva hacia ellos. Los propietarios con el apoyo de las asociaciones debemos conseguir que esta situación se haga más favorable.


CONCLUSIÓN: La tenencia responsable implica una decisión meditada, una adecuada elección del animal, su correcto cuidado cubriendo sus necesidades de alimentación, salud y condiciones de vida, con el coste de dinero y tiempo que esto implica, y su integración en la sociedad, para lo que debemos conocer y cumplir las normas básicas de convivencia que dicta el sentido común y también aquellas que dicte la Administración (siempre, claro está, que éstas sean lógicas y coherentes).


Pilar del Cañizo.- Presidenta de A.N.A.A
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