enero 17, 2014

Oruga Esfinge de la vid Eumorpha satelita analis

El Huevo: Es a mediados del mes de Noviembre cuando ocurren los primeros desoves de este esfíngido. Con la llegada de las lluvias cálidas primaverales y con la temperatura ascendente por el cambio de estación, salen de su letargo invernal los imagos (mariposas adultas) de la segunda generación del verano anterior.
Hacen su aparición las hembras fecundadas que depositan indistintamente y de a uno los huevos de verde coloración sobre el envés o revés de las hojas de la vid. Una búsqueda meticulosa y de observación pausada, da como resultado el factible encuentro de algún huevo, el qué luego de diez a quince días y dependiendo de las condiciones ambientales, eclosionará dando lugar al nacimiento de una larva de aproximadamente cuatro o cinco milímetros de largo. Esta devora los restos del huevo (córion) y da comienzo a la fase de larva u oruga en una etapa de intensa actividad en la que se alimenta permanentemente de las hojas del parral. 

La oruga: La pequeña larva recién nacida comerá de la hoja que hospedó al huevo. En los sucesivos días se alimentará de las hojas próximas sin hacer por ello grandes desplazamientos por las ramas del parral. En todo éste período el peligro es frecuente. Basta una fuerte lluvia para que la pequeña oruga sea desprendida de la hoja y arrastrada por el agua para acabar con ella, o ser el alimento de otros habitantes como hormigas y arañas o de pequeñas larvas de avispas parasitoides que perseverantemente frecuentan la planta. Las aves como el zorzal también hacen de ésta su alimento.
Encontrar la oruga es relativamente fácil. Bastará con ubicar primero los desechos fecales que se hallan en el piso. Localizados éstos, darán la pista de la existencia y ubicación de la oruga que mimetizada por su coloración verde se hallará alimentándose entre las hojas.
Al cabo de unas seis semanas y sucesivas mudas, alcanzará en su desarrollo unos 10 cm. de largo, dejará de alimentarse y cambiará la coloración. Es en este momento cuando bajará de su planta nutricia para buscar tierra donde enterrarse, dejando lugar a la siguiente fase.
La crisálida: Ya enterrada la oruga, difícilmente podríamos encontrarla. Los lugares más apropiados que ella elegirá para llevar a cabo la transformación de oruga a mariposa serán sin duda aquellos donde la tierra no esté extremadamente seca y compactada sino todo lo contrario a ello, tierra blanda y con cierto grado de humedad, lo que facilitará la construcción de una pequeña bóveda donde quedará alojada y acrisalada (obsérvese en la foto el momento justo de la formación de la oruga en crisálida) hasta el día que las condiciones del clima sean apropiadas para romper la cobertura quitinosa de color caramelo oscuro y emerger así de su profundo encierro. Esto último no ocurrirá antes de las tres semanas, y si se está próximo a los días más frescos de la estación otoñal, seguramente dará comienzo al letargo invernal permaneciendo de este modo hasta los principios de la próxima primavera.
En ocasiones suele quedar poco enterrada e incluso en la superficie del suelo y tal vez cubierta por alguna hoja seca, lo que no impedirá de ningún modo que llegue a cumplir con esta fase a menos que así expuesta se vea atacada por alguno de sus depredadores
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La mariposa: Cumplida la metamorfosis, sale la extraña criatura de su resguardo bajo tierra buscando el apropiado lugar para cumplir con el extendido de sus alas, para esto buscará colgarse con sus patas y comenzará a bombear el fluido sanguíneo (hemolinfa) por las nervaduras alares, agrandando las húmedas y blandas alas. Completado este momento, del que no requerirá más de una hora a dos, veremos la estructura y coloración de ésta bonita mariposa.
El desarrollo total de este esfíngido, pasando por las cuatro fases (huevo, larva, crisálida y mariposa), puede seguirse y observarse en su lugar natural y también en cautividad. Para lo primero se requerirá de mayor observación dedicando más tiempo en la búsqueda y localización del insecto en cualquiera de sus fases.
En lo concerniente a la cautividad, después de hallado el huevo, la oruga o la crisálida, el seguimiento está controlado. Si tenemos la ocasión de observar a una hembra de esta maravillosa esfinge y contamos con que haya sido fecundada, tendremos la posibilidad de obtener los huevos que irá poniendo en distintas hojas del parral.
La citada mariposa fue observada y estudiada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde es hallada con relativa frecuencia en los parrales domésticos de Vitis labrusca, Vitis vinifera y otros parrales autóctonos de este mismo género. Esta información ha sido registrada entre los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre de 2005 por el Sr. Aníbal Rubén González.
En Godoy Cruz, Mendoza lo encontré por primera vez el 24 de diciembre de 2010. Nunca antes había visto el gusano verde, si la mariposa.